El expresidente de Argelia, Liamine Zéroual, falleció el pasado sábado a los 85 años en el Hospital Militar Mohamed Seghir-Nekkache de la capital, según informó la Presidencia argelina en un comunicado oficial.
Por: José Alfonso Ondo Ondo Mayíe
Según fuentes oficiales, el exmandatario murió tras una larga enfermedad, poniendo fin a la vida de una de las figuras más influyentes en la historia contemporánea del país.
General retirado y sexto presidente de la República, Zéroual ejerció el poder entre enero de 1994 y abril de 1999, en pleno apogeo de la conocida “década negra”, un periodo marcado por la guerra civil que asoló Argelia durante los años noventa.
Su llegada al poder se produjo en un contexto de profunda crisis política y social, tras la anulación de las elecciones legislativas de 1991 ganadas por el Frente Islámico de Salvación (FIS), hecho que desencadenó un conflicto armado entre fuerzas gubernamentales y grupos insurgentes islamistas. En ese escenario, Zéroual optó por legitimar su mandato mediante elecciones presidenciales, en un intento de reforzar la credibilidad del Gobierno respaldado por el Ejército.
La victoria electoral de Zéroual fue interpretada por la comunidad internacional como un respaldo ciudadano frente a la violencia, más que como un apoyo personal al candidato. Sin embargo, el conflicto continuó con intensidad. Grupos como el Grupo Islámico Armado (GIA) y el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC) protagonizaron campañas de atentados y acciones armadas contra instituciones del Estado.
Según estimaciones oficiales, más de 100.000 personas murieron durante este periodo, caracterizado tanto por la violencia insurgente como por la dura respuesta de las fuerzas de seguridad, que contribuyó a la radicalización de amplios sectores de la población.
Tras su salida del poder en 1999, Zéroual se retiró definitivamente de la vida política. Mantuvo un perfil bajo durante las décadas siguientes y rechazó volver a la escena pública incluso en momentos críticos, como en 2019, cuando le fue propuesto encabezar un gobierno de transición tras la dimisión de su sucesor, Abdelaziz Bouteflika, en medio de protestas masivas.
Con su fallecimiento, Argelia pierde a uno de los protagonistas de una etapa decisiva de su historia reciente, marcada por el desafío de restaurar la estabilidad en medio de uno de los conflictos más sangrientos del país.
Fuente: Europa Press
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