Ciudad del Vaticano. El Papa León XIV ha lanzado este domingo un enérgico llamamiento a favor de la paz durante la celebración de la Misa de Pascua en la plaza de San Pedro, donde posteriormente ha impartido la tradicional bendición Urbi et Orbi. Ante decenas de miles de fieles, el Pontífice insta a los líderes mundiales a abandonar la guerra y optar por el diálogo como vía para resolver los conflictos.
Por: José Alfonso Ondo Ondo Mayíe
«¡Que quienes tienen armas en sus manos las abandonen! ¡Que quienes tienen el poder de desatar guerras, elijan la paz!», ha proclamado desde el balcón central de la basílica vaticana, en un mensaje marcado por la preocupación ante lo que califica como una creciente indiferencia global frente a las consecuencias de los conflictos armados.
Durante su intervención, el Papa ha advertido sobre la normalización de la violencia y el desinterés ante el sufrimiento humano. «Nos estamos acostumbrando a la violencia, nos resignamos a ella y nos volvemos indiferentes», lamentó, al tiempo que denunció el impacto social, económico y humano de las guerras, sin hacer referencia directa a conflictos concretos.
Convocatoria inédita
Según ha informado el periódico español ABC, como gesto significativo, León XIV anuncia la convocatoria de una vigilia de oración por la paz que se celebrará el próximo sábado 11 de abril, en la misma plaza de San Pedro. Se trata de la primera vez que el Pontífice promueve una iniciativa de este tipo desde su elección, retomando una práctica impulsada en varias ocasiones por su predecesor, el Papa Francisco.
El Vaticano no ha precisado los detalles del acto, aunque el Papa ha explicado que la vigilia buscará «dejar a un lado toda voluntad de disputa» y pedir por una paz que no se limite al silencio de las armas, sino que transforme el corazón humano.
Mensaje pascual
En su homilía, León XIV ha reflexionado sobre el significado de la Resurrección, reconociendo que el mensaje de que «la muerte ya no tiene poder» no siempre resulta fácil de aceptar en medio de las dificultades cotidianas, el sufrimiento personal y la violencia global. «La Pascua del Señor nos invita a levantar la mirada y ensanchar el corazón», afirmó.
Tras la misa, el Papa ha ofrecido su primera bendición Urbi et Orbi de Pascua, una de las más solemnes del calendario litúrgico, reservada también para la Navidad y el momento de elección de un nuevo Pontífice. En su discurso, ha subrayado que la verdadera paz no nace de la imposición, sino del encuentro y la reconciliación.
«No una paz impuesta por la fuerza, sino mediante el diálogo», insiste, defendiendo un modelo de convivencia basado en el respeto mutuo, el bien común y la cooperación entre pueblos y naciones.
Un escenario simbólico
La celebración ha tenido lugar en un entorno especialmente simbólico y festivo: la plaza de San Pedro lució decorada con cerca de 100.000 flores —entre tulipanes, narcisos, jacintos y rosas— donadas por viveros de los Países Bajos, en una de las imágenes más representativas de la Pascua en el Vaticano.
Con este mensaje, el Papa León XIV sitúa la paz como una de las prioridades de su pontificado, en un contexto internacional marcado por tensiones y conflictos, apelando tanto a líderes políticos como a la conciencia individual de los fieles.
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