La frustración se apodera de numerosos abonados de telefonía móvil e internet en Malabo y Bata, donde las constantes fallas de conexión continúan afectando la vida cotidiana de miles de usuarios.
Por: José Alfonso Ondo Ondo Mayíe
En algunos barrios considerados estratégicos y céntricos, como Semu, en Malabo, acceder a internet estable se ha convertido en una tarea difícil para los usuarios. Lo que ya parecía una herramienta indispensable para trabajar, estudiar o comunicarse, hoy representa un motivo de desesperación para muchos ciudadanos que expresan su indignación ante Diario Guinea 24.
“Puedes tener un router, módem, saldo suficiente o un paquete de datos recién activado, pero aun así no funciona”, comenta un joven residente del barrio San Valentín (Malabo) mientras intenta, sin éxito, enviar un mensaje desde su teléfono móvil. Según explica, incluso las aplicaciones de mensajería tardan minutos en responder, y en ocasiones la señal desaparece completamente al entrar en una vivienda.
La situación no solo afecta el entretenimiento o la comunicación personal. Detrás de cada conexión fallida hay estudiantes que no pueden investigar, comerciantes que no logran contactar con clientes y trabajadores cuyos ingresos dependen directamente del acceso a internet.
En algunos hogares, las familias se ven obligadas a salir al exterior o desplazarse a otros puntos de la ciudad para encontrar una zona con mejor red. Otros usuarios aseguran que permanecen despiertos hasta altas horas de la noche porque es el único momento en el que la conexión mejora ligeramente.
“A eso de las dos de la noche es cuando más o menos puedo acceder a internet con cierta normalidad, pero tengo que madrugar para otra jornada de trabajo”, lamenta un funcionario en el barrio Alosa (Bata).
Mientras tanto, el malestar crece entre los abonados, quienes consideran injusto pagar por servicios que, según denuncian, no responden a las necesidades reales de la población. La exigencia es clara: que las compañías telefónicas refuercen la red y actúen con rapidez en las zonas donde las fallas siguen siendo constantes.
“Lo que falta no es realidad la red sino antenas que puedan abastecer los diversos barrios de las ciudades del país. El Gobierno ha luchado por que contemos con una fibra óptica en el país ahora queda que las compañías cumplan su parte”, nos explica un usuario.
En ciudades como Mbini o Akurenam, la red GETESA funciona aceptablemente, pero la red MUNI solo sirve para llamadas y mensajes normales; anomalías que para muchos ciudadanos, denotan lo poco potentes que pueden ser las antenas que hasta ahora utilizan las compañías de telefonía móvil en el país.
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