Opinión

¿De verdad estamos preparados para el relevo generacional?

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La juventud suele ser vista como la esperanza de cualquier nación, llamada a renovar ideas y conducir a la sociedad hacia un futuro mejor. Sin embargo, en Guinea Ecuatorial crece la preocupación de que una parte importante de los jóvenes está repitiendo patrones de ambición sin valores, competencia desleal y falta de unión, lo que pone en duda la calidad del relevo generacional. 

Por: Ezequiel Ntugu Esono

Muchos jóvenes en Guinea Ecuatorial repiten una frase como si fuera verdad absoluta: “ Nuestros mayores no han hecho nada por el país.” Pero cuando uno mira cómo se comportan muchos de éstos hoy en día, lo único que queda por decir es: “menos mal que no tienen el poder todavía”.

Si a esta generación se le entregara el país hoy, lo convertiría en un campo de batalla de egos, envidias y traiciones. Porque para muchos de ellos, la ambición ya no es mejorar el país ni servir al pueblo. No. La ambición ahora es quedar bien con el jefe, aplastar al compañero, subir como sea, aunque sea pisando a los demás.

Hay jóvenes que sí trabajan, que luchan, que estudian y que quieren salir adelante. Pero son los menos. Los que más ruido hacen son los otros: los que critican sin aportar, los que solo buscan cargos, los que destruyen a sus propios compañeros solo por quedar bien. En muchos sitios de trabajo, ya no se respira compañerismo ni solidaridad, lo que hay es competencia sucia, chismes, acusaciones sin pruebas, y un deseo enfermizo de “ser el único que brille”.

¿Cómo puede avanzar un país con jóvenes así? Jóvenes que no valoran el esfuerzo ajeno, que creen que tener un diploma ya los convierte en jefes, que miran al otro como rival solo por haber estudiado lo mismo. Ya no hay respeto, ya no hay humildad, ya no hay unión. Lo que hay es envidia, ego y un hambre de poder mal entendida.

Por eso, cuando algunos hablan del relevo generacional, uno no puede evitar preocuparse. ¿Qué tipo de relevo sería ese? ¿Un relevo con jóvenes que se traicionan entre ellos? ¿Con jóvenes que no pueden ni trabajar juntos sin sabotearse? ¿Con jóvenes que no respetan ni a sus mayores, ni a sus iguales?

Lo más triste es que esta actitud tiene consecuencias. En vez de progresar juntos, nos hundimos juntos. En vez de apoyarnos, nos destruimos. Y luego nos preguntamos por qué en este país hay tanto estancamiento, tanto conflicto y tanta muerte entre jóvenes. La respuesta está ahí: la ambición sin valores, la competencia sin ética, la juventud sin dirección.

Y que no se malinterprete este mensaje. No se trata de decir que todos los jóvenes son malos. Pero sí se trata de reconocer una realidad: los jóvenes que hoy deberían ser esperanza, en muchos casos se están convirtiendo en problema.

Ojalá llegue el día en que los jóvenes de Guinea Ecuatorial se den cuenta de que no se trata de "quién llega más alto", sino de "cómo llegamos todos". Pero mientras tanto, uno solo puede pedir a Dios que los que están dirigiendo el país hoy sigan teniendo fuerza y sabiduría, porque lo que viene detrás, al paso que vamos, es una desgracia anunciada.

Ojalá llegue el día en que los jóvenes de Guinea Ecuatorial se den cuenta de que no se trata de "quién llega más alto", sino de "cómo llegamos todos". Pero mientras tanto, uno solo puede pedir a Dios que los que están dirigiendo el país hoy sigan teniendo fuerza y sabiduría, porque lo que viene detrás, al paso que vamos, es una desgracia anunciada.

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